martes, 12 de diciembre de 2017

El Mito de Wiracocha

En tiempos del antiguo Perú no existía ni el día ni la noche todo era oscuridad, de una laguna salió Kon Tiqsi Wiracocha creo al Sol, la Luna y las estrellas. Luego creo la tierra, el cielo y personas, pero éstos fueron desobedientes con su creador y como castigo los convirtió en piedras. 
En Tiwanaku Wiracocha creo otras personas entre hombres y mujeres de las piedras y les dotó de un líder que los gobernara. Mandó a que se dispersaran menos a dos que se quedaron con él, a quienes instruyó. 
Éstos se llamarán los tales y saldrán de tal fuente en tal provincia y poblarán en ella y allá serán aumentados y éstos saldrán de tal cueva y se nombrarán los fulanos y poblarán en tal parte, y así como yo aquí los tengo pintados y hechos de piedra, así han de salir de las fuentes, ríos, cuevas y cerros, en las provincias donde he dicho y nombrado y luego irán todos ustedes por esta parte (señalándoles hacia donde el Sol sale) , dividiéndolos a cada uno por sí y señalándoles el derecho que deban de llevar...
Iban (los mensajeros de Wiracocha) llamando y sacando personas de los ríos, cuevas y fuentes y poblaron la tierra hacia donde el sol sale.
Desde Tiwanaku Wiracocha mandó a sus dos compañeros así:
El uno por la parte y provincia de Condesuyo, las espaldas donde el sol sale, a la mano izquierda y el otro por la parte y provincia de Antisuyo que es a la mano derecha. Y el dios Wiracocha partió al Cusco, que es por el medio de estas dos provincias, viniendo por el camino real que va por los Andes hacia Caxamalca. 
Llegando a Cacha (18 leguas del Cusco), salieron con sus armas unos nativos del pueblo de Canas con intención de matarlo, no reconocían que era el dios Wiracocha. Para demostrar su poder hizo llover fuego del cielo, ardiendo una cordillera. Al ver esta grandeza los pobladores de Canas arrojaron sus armas y huyeron. Wiracocha tomó una vara y apagó el fuego.

Wiracocha se dio a conocer como su dios y los Canas lo acataron, levantándole una suntuosa huaca (lugar sagrado). Esculpieron su imagen en una piedra enorme.
Siguiendo su camino, Wiracocha llegó al Tambo de Urcos, asciende la cerro más alto y allí se sienta a descansar. De allí salieron quienes en memoria de del dios, colocaron en este sitio un trono de oro. 

En el Cusco creo a una persona que lo llamó Allcaviza y dio su nombre al pueblo. Continuó su camino hasta llegar a Puerto Viejo, donde se reunió con los mensajeros, y con ellos se fue hacia el mar y luego desaparecieron. 




Fuente: Historia del Perú Antiguo a través de la fuente escrita por Luis E. Valcárcel 

Concepcióndel Mundo de los Incas según Garcilaso de la Vega

Para Garcilaso de la Vega el universo era dividido en tres mundos: el cielo de arriba o Hanan Pacha, el de abajo o Hurin Pacha y el de adentro o Ucu Pacha. Garcilaso ubica en cada uno de dichos mundos a los seres humanos, muy influido por el cristianismo. Así dice que los buenos, premiados por sus virtudes, iban al mundo alto; que en el de abajo quedaban los de la generación y corrupción; finalmente, que al de adentro eran enviados los malos, identificando dicho mundo con la casa del demonio o Supaypa Huasi. Que la vida en el mundo alto era quieta, libre de trabajos y pesadumbres y que, por el contrario, la del mundo de adentro estaba plagada de enfermedades y dolores, pesadumbres y trabajo, sin descanso.

Atribuye Garcilaso a los incas amautas (maestros) la idea de la naturaleza doble del hombre, con cuerpo y alma, ésta como espíritu inmortal y aquél hecho de tierra, por cuya razón le llamaban allpacamasca, que quiere decir tierra animada. Que la palabra runa significa hombre de entendimiento y razón y que la voz llama es equivalente a bestia.
Garcilaso sostiene que los incas creían en la resurrección universal; pero no en el sentido cristiano, es decir para gloria o para pena que la nueva vida era semejante a la temporal. Tenían por esto grandísimo cuidado de poner en lugar seguro sus cabellos y uñas. Preguntó a algunos indígenas por qué cuidaban y guardaban uñas y cabellos, éstos le respondieron: "sábete que todos los que hemos nacido hemos de volver a vivir en el mundo (no tuvieron verbo para decir resucitar) y las ánimas se han de levantar de la sepultura, con todo lo que fue de sus cuerpos; y porque los nuestros no se detengan buscando sus cabellos y uñas (que ha de haber aquel día gran bullicio y mucha priesa) se los ponemos aquí juntos para que se levanten más ayna; y áun si fuera posible habíamos de escupir en un lugar".



Fuente: Historia del Perú Antiguo a través de la fuente escrita de Luis E. Valcárcel


lunes, 4 de diciembre de 2017

Juegos y diversiones en tiempos de los incas

Los niños conocían varios juegos, pero prácticamente desde los cinco años dejaban de lado las diversiones propias de su edad, pasando las horas ayudando a sus padres. El niño campesino no conocía la infancia, rápidamente se preparaba a las labores agrícolas, teniendo poco tiempo para jugar. Una de las formas de entretenerse era a base de frejoles y piedrecillas. Además niños y niñas les encantaba jugar imitando las labores de sus padres, escenificando la vida del hogar, de la chacra, de la ganadería, de la cacería y de la guerra. Las niñas tenían muñecas de trapo y barro, vestidas y adornadas con trajes y tocados en miniatura. Se las llamaba guauachuqui. Hay algunas dudas de que el pasatiempo con muñecas haya estado universalizado entre las niñas; pero las tumbas excavadas en Chancay evidencian que por ahí fue normal. De todos modos como las mujeres no acostumbraban cargar mucho a sus hijos, ni aun para amamantarlos, ello influyó para que las niñas no imitaran a sus madres.
Para divertirse los niños usaban el cumisitta cumisina, o sea tres-en- raya, que todavía persiste en nuestro tiempo.

Los niños agarrándose los unos a los otros por los vestidos, formando una larga hilera, corrían de un lado a otro dando vueltas, en la que remedaban la curva de una serpiente. Tal diversión tenía por nombre acutasitha, no siendo otra cosa que el trasunto de la danza del Amaru que realizaban los adultos en determinadas ocasiones solemnes.
Los niños también se distraían sentándose mutuamente sobre el cuello del amigo, con las piernas abiertas colgando sobre los pechos. Otros se divertían dándose volantines, saltos largos o jugueteando a la ronda. También jugaban con los papirotes (golpes suaves y fuertes en la cabeza). Su nombre en aymara es tincat asitha. Para ello se colocaban unos tocados que suscitaban risas. En las imitaciones de escenas de caza, manipulaban el lihui (boleadoras) simulando matar aves, fieras y camélidos.

Otro juego que realizaban los niños era dejarse escurrir de las rocas inclinadas de superficie lisa desde una cierta altura, acurrucándose en esas suaves pendientes. 
Jóvenes y adultos usaban una pelota de madera o caucho (parecido al juego de bolos). Este juego tiene dos nombres: pecositha y pecopapa auqui. 

Muchos jóvenes y adultos cogían frijoles llamados chuy que son redondos y de colores, jugaban tirándolas en un hoyo, en pares y nones. Mientras más frijoles cayeran en el hoyo ese sería el vencedor. 
Los enamorados usaban el juego simpasitha, enlazando un cordel en sus dedos y hacer vaticinios si sus amados o amadas los querían o no. 
El chaco o caza constituía un deporte de jóvenes y adultos. Participaban todos los estamentos sociales, previa convocatoria hecha por los funcionarios.
La diversión más deportiva, ceremonial y solemne es el huarachiuy o huarachico, donde los jóvenes de la élite demostraban su madurez física y mental a través de pruebas muy duras. Después de cumplirlas se les declaraba mayores de edad. 

Otro tipo de recreación juvenil eran las peleas rituales realizadas entre las parcialidades de Hanan/Hurin, Allauca/Ichoc, etc. En este enfrentamiento se tiraban frutas compactas y secas que terminaban con heridos y muertos, pero jamás enemistaban a los bandos, ya que la sangre vertida representaba una de las más excelsas ofrendas para la fertilidad de la tierra. Recibía el nombre Pucllay. Se efectuaba en diciembre, pero más en febrero y marzo. Durante la colonia lo transfirieron a la semana de carnavales. 

El juego huairusitha o piscasitha o simplemente pishca, por lo habitual en las noches de velorio, tenían por objetivo evitar el sueño de los dolientes. Los llevaban a cabo con una especie de dado grande de cinco caras. En un lado tenía cinco puntos y en los otros uno, dos, tres y el último cuatro. La punta valía cinco y el suelo del dado 20. En este esparcimiento apostaban cuyes, ganado y ropa. En este juego intervenían tanto hombres como mujeres. Se les decía pishca porque se realizaba en las cinco noches que duraba el velorio de un difunto en el espacio andino. Era pues un pasatiempo ritual con un dado de hueso, que antes de dejarlo caer en un sitio plano, había que batirlo entre las dos manos, formando éstas una bóveda, o metido en algún pequeño recipiente. Conformaba un juego de azar. 
Por último en uno de los lugares dos veces y en otros tres por mes, se reunían en un escampado para comer unos al lado de los otros y enseguida a dedicarse a juegos físicos. Lo que buscaban en estas ocasiones era la reconciliación de los ánimos. En tales oportunidades cada familia acarreaba su propia alimentación. 

Fuente: Los Incas de Waldemar Espinoza



Muñecas de trapo (Cultura Chancay)




Rodadero donde se deslizan los niños (Cusco)


Pishka (se jugaba como la pirinola, se le tomaba de una arista y se le hacía girar)



 

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